Desde que cumplí veinte años, la vida se ha encargado de llenarme los días de emociones a lo montaña rusa, a lo bolsa de valores, a lo subibaja.
Me ha dado tantas cosas buenas como malas.
Me han elevado y vilipendiado.
He sido su amo y su puta.
Muchas, muchas.
Y veo con total incertidumbre este 2014 que viene, y saben que haré: nada.
Nada hasta que empiece el año.
Planearé, pero no quiero expectativas.
He aceptado que soy un sujeto, sí un sujeto a mi tragedia propia: soy germen de mi propio dolor, yo le di cuerpo y carne a mi fantasma, la depresión.
Y acá estoy, terminando este año que en su recta final, me dio los putazos que quise, y aquí estoy en pie.
Me trajo cosas muy bonitas, pero no quiero poner en una balanza nada. Pensar eso me agobia.
No quiero sacar el libro de contabilidad, y ver como termino este año.
Sólo algo me importa.
Estoy vivo. Y ya.
Por el momento no quiero más.
Empezaré a hacer pequeñas cosas, porque ya es necesario un cambio, una inestabilidad lo suficientemente grande que pueda restablecerme. No estos pequeños tropezones.
Por eso, el último acto de este año es regresar a este blog que con una sola entrada dejé olvidado.
Ejercitarme con disciplina debo, en todos los sentidos.
Y el condenarme a una rutina de diario escribir en este blog creo que me será de utilidad.
Ahora, con respecto a este año que termina, qué puedo decir.
Muy nebulosa tengo la memoria y la cabeza atravesada de fragmentos que no logró atinar a dar un listado de nada, ni una pequeña relatoría, ni un manojo de anécdotas.
A la gente hermosa que en este año y los anteriores me hicieron compañía, les agradezco.
A todas las cosas buenas y malas también.
A todos los momentos, agridulce año, los tengo presentes y si no, sus heridas perdurarán debajo de todo, y los aprendizajes quedarán corporizados.
Agradezco a mi familiar que hayamos atravesado por una etapa muy dura, pero que por amor sigamos unidos.
A Anna Andrés, por ser mi compañera desde fines del año pasado, y seguir siéndolo ahora que termina éste, un año de aguantarme no se dice fácil, y no lo es para nada. Soy un mierda cuando quiero, pero un tesoro también :) Ámote, curazán. Gracies per tot. Mimo. Besicos de chocolate. Gracias por ser musa.
Al Cantón 140 por ser un espacio para expresarme, y darme cobijo, calor y aprecio de carnales, valedores, amigos. A toda la gente que se ha congregado ahí, en tertulías poéticas o simplemente libando, gracias.
A la revista Hojas Necias por darme un espacio, un lugar de encuentro con compañeros, que me alegro tener al lado, y colaborar y convivir con ellos. Aun tenemos muchos pendientes, pero, necios arrieros somos...
A toda la banda xalapeña que quizá este año han notado más mi ausencia que otros, pero bueno, ya de historias sabrán.
A los ex C5's, que tenemos una reunión pendiente. Ya vayan sacando fechas y locación.
A Cuervo, por todo, tú sabes cabrón, puesto que lo que siento, lo sientes o has sentido tú. Tú sabes
A Pierre Fudarylí, gracias cabrón, hermano. Un gustazo tenerte al lado. Tenemos pendientes..
A toda mi gente del puerto que poco he podido ver. A Dacia, disculpa por la inconstancia y la falta de compromiso. A Ale, gracias por los putazos.
A mis verguistas, aun tenemos mucho que seguir dando pa'lante.
A toda mi otra gente que no tengo cerca, pero que en el mundo web, estamos a un clic de distancia, estén o no en exilio in/voluntario, apartados, dispersos en el país o el mundo, les tengo presentes.
A la poesía, por salvarme y seguirme dando vida al darle vida a la vida a través de ella.
A mi Némesis, que ya no es, por las enseñanzas.
Y a mi nuevo némesis, bueno, ya veremos qué tan mariador puedes llegar a ser.
A mis nuevxs amigxs, gracias por llegar, pequeñas luces.
Y a todxs lxs que se me olvidan, díganme y les regalaré, un día de mi vida. (meh!).
Sin más que decir, despídome.
Un fuerte y largo abrazo en silencio, un gran y sonoro beso.
Quiéroles.